El súper hombre de las frutas

Al ver a un verdulero, cualquiera se imaginaría a un tipo normal, que trabaja para ganarse la vida como el común de los humanos. Sin embargo, Leonardo López Vega no es un hombre corriente. Tuvo que enfrentar una difícil niñez, una esforzada adolescencia y una adultez con problemas, lo que lo han convertido en una gran persona. La calidad humana de este hombre que partió desde muy abajo y que ahora lo lleva a tener todo, tiene una linda historia.

Tiene 45 años, lleva 20 años casado y tiene tres hijos. Su fuente de dinero es una verdulería ubicada en la calle Marathon. Para tener ese negocio tuvo que pasar por varios años de trabajo y esfuerzo. “Trabajo desde que tengo uso de razón”, cuenta. A los cinco años ayudaba a su papá a vender cebollas y así siguió hasta hoy día. “Me acuerdo que cuando chico quedaba con la cara marcada con los fierros de las rejas viendo como los niños jugaban con los regalos de la Navidad.”

En su adolescencia cargaba las carretas de la feria para hacer algo de dinero, dejaba las carretas y se iba a la Biblioteca Nacional a estudiar. Así pasó varios años, hasta que pudo hacer un capital para tener un puesto en la feria. Trabajaba días feriados y Navidades. “Es difícil, pero se puede. Para mi familia es complicado, pero me doy el tiempo para ellos. Converso con mis hijos y en la noche les doy su beso.”

Leonardo pasó hambre y frío en su niñez, eso lo llevó a prometerse que sus hijos no vivirían lo mismo. Gracias al trabajo de este gran hombre a sus hijos nunca les ha faltado algo. “Me he encargado de que tengan una buena educación y aunque los colegios sean caros, los pago, porque quiero que surjan.” A su familia no le falta nada y él se ha preocupado por eso.

El odio y el rencor no viven en él. Le ha tocado ver su local destruido por la maldad de algunos, se tiene que quedar la noche entera en su puesto, sí hay conciertos o partidos en el estadio. Días y noches sin su familia, pero sabe que son pruebas que nos van poniendo en el camino, y que la recompensa será mayor el día de mañana.

Dice que la palabra orgullo no cabe en él, sino que es un agradecido, un agradecido de Dios. “Él es perfecto y no creo imperfectos; siempre hay que pensar que vamos a triunfar, cuando uno piensa en la derrota, es un perdedor, pero aunque uno pierda pensando en ser ganador, vas a obtener algo.” Esa es la clave de su vida, lo que lo ha llevado a ser un grande, por dentro y por fuera. Es un hombre completamente feliz y a pesar de todo lo que ha vivido se le ve con una sonrisa en la cara.

Leonardo es un chileno generoso, que goza viendo a la gente feliz. “Cuando ayudo a alguien y veo la felicidad que hay, el que gana al final, soy yo.” No le gusta ver a las personas sufrir y si puede hacer algo para encontrar una sonrisa lo va hacer. La felicidad que vive la transmite a todo su entorno y a los caseros. Por eso mismo, la gente le compra. Es un agrado encontrarse con el súper hombre de las frutas.

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: