La familia Nacional

Jamás se pensó que en nuestro Estadio Nacional podría haber cupo para una familia. Pero lo hay, y para una gran familia. Los Robles son oriundos de Quilicura y por cosas de trabajo llegaron a Ñuñoa, el problema es que no llegó un par, sino que todos. ¿Dónde los metemos a todos? Como el chileno tiene corazón grande, cupieron en nuestro estadio.

Juan Robles es el patriarca de esta gran familia, y con 51 años llegó a trabajar a la granja del Estadio. El trabajo se lo dio la Federación Nacional de Caballos, y al aceptar el trabajo, Juan tuvo que adaptar un antiguo camarín para vivir. Poco tiempo después llegó su señora y la Federación le dio trabajo cuidando la granja. Al pasar de los meses, llegaron tres de sus hijos y la polola de uno, y un año después, llegó la mayor.

Ana Robles tiene 21 años y es la mayor de sus hermanos.Vivió en Quilicura hasta tres meses atrás, con su hijo, su pareja y dos sobrinos. Pero por cosas de desempleo tuvo que llegar hasta el “Elefante Blanco”, a vivir con sus papás.

Su pareja, Ángel, quedó desempleado y con un hijo y una mujer que mantener  por lo que no le quedó más remedio que vivir con sus suegros. Lo genial es que cuando llegaron al Estadio consiguió trabajo. Por eso, hoy día están postulando a un subsidio.

Ana cuenta que vivir en ese camarín no es lo mejor, porque son muchos para tan poco espacio. “Somos demasiados y vivimos todos apiñados, uno encima del otro”, cuenta riéndose.

Para ella es toda una experiencia vivir en el Nacional, porque cada vez que hay un partido o un concierto es una preocupación. Por un lado, hay que estar atento a que la gente no entre a ver a los animales y que no les hagan daño, y por otro, que no se metan a la casa. Tienen que hacer las compras temprano y no salir más, porque no los dejan. “Cuando mis hermanos vuelven del colegio, es un problema, hay guardias que no los conocen y no los quieren dejar entrar. La gente no sabe que se puede vivir en el Estadio.”

Para los Robles la peor época es el 18 de Septiembre porque la gente suele ir al Estadio y llevan a los niños, el problema es que la gente molesta a los animales y después es muy difícil alimentarlos, porque se ponen violentos.

De todas formas, no tienen mayor complicación en vivir ahí. Viven felices y se sienten como sí estuvieran en el campo. Nunca sienten ruidos de micros, ni bocinas, solo algunos hinchas enojados por los resultados.

De igual manera, les preocupa las elecciones municipales que se acercan. Como nunca han vivido una, no saben que pasará. No saben sí la seguridad del Estadio pondrá guardias en su casa como habitualmente se hace. Piensan que es una nueva aventura. Como lo ha sido su vida desde que viven ahí, una aventura a nivel Nacional.

 

 

 

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